Ecología

Para alcanzar una relación sostenible y saludable entre la humanidad y el resto del mundo viviente, debemos crear una sociedad que, basándose en la satisfacción de necesidades como el alimento, el refugio, el agua y la comunidad, reintegre y mantenga el equilibrio entre los deseos y necesidades humanas y los imperativos ecológicos del resto de la biósfera.

Nuestra visión con respecto al medioambiente es el biocentrismo—la idea de que el mundo no humano es más que un una fuente para la extracción de recursos y que tiene la necesidad de existir en sus propios términos. Aún más, la supervivencia y el bienestar de la humanidad dependen de la salud y el bienestar de la Tierra y sus ecosistemas interconectados de vida no humana.

La humanidad no debiese intentar dominar el medioambiente, y el modo de producción capitalista industrial ha demostrado que seguir esa orientación es una locura tremenda. El capitalismo nos aliena con respecto al mundo natural y nuestras instituciones lo destruyen activamente. Esta es una de las crisis del capitalismo, en la que sus principios de crecimiento perpetuo son incapaces de adecuarse a la sostenibilidad y a la conexión con la Tierra. Del mismo modo en que necesita que haya pobreza y guerra, el capitalismo necesita de la devastación ambiental para poder funcionar.

Dentro de este sistema de ataque medioambiental, los grupos indígenas, las personas de color y las poblaciones de clase trabajadora reciben un impacto inmediato mayor por parte de esta catástrofe debido a su marginalización forzada. Respaldamos las luchas por la justicia ambiental y climática dentro de estas comunidades, que incluyen, entre otras, la necesidad de que las políticas ecológicas urbanas y rurales se adapten y mitiguen el cambio climático, la limpieza y reconstrucción de nuestras ciudades y áreas rurales en equilibrio con la naturaleza, honrando la integridad cultural de todas nuestras comunidades, y la provisión de acceso justo para todos a la totalidad de los recursos.

Aún más, los efectos ecológicos del desarrollo capitalista han precipitado hoy múltiples crisis ambientales a escala global que son vistas por la comunidad científica como crisis masivas que amenazan potencialmente el futuro de la supervivencia humana en el largo plazo, así como la supervivencia de gran parte de la vida biológica tal como la conocemos. Esta realidad vuelve aún más relevante la solidaridad global que buscamos fomentar y desarrollar entre las clases trabajadoras, campesinas y populares.

Reconocemos que la transformación social es el primer paso hacia el equilibrio ecológico, y no los cambios individuales en el estilo de vida, las intervenciones socialdemócratas o socialistas de estado, las innovaciones tecnológicas, ni los ataques vagos contra la tecnología o la civilización. Una parte crucial de esta transformación social es el control sobre los recursos. Al reemplazar la propiedad privada de los recursos naturales por la propiedad social de los mismos, todos y todas somos responsables por su uso y su impacto en las comunidades que viven a su alrededor.